| Alvaro Neil, aventurero, ciclista y payaso de espíritu |
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| escrito por Redacción LC | |
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Con Roberto Bermejo en la entrevista anterior abordamos los conflictos colaterales que están originando los mal llamados biocombustibles. El afán por resolver de forma precipitada los actuales conflictos climáticos comporta errores que, nuevamente, no afectan al nivel de vida de los países desarrollados. Por eso nos hemos querido fijar esta vez en alguien capaz de desempeñar una tarea solidaria sin emitir un gramo de CO2, capaz de arrancar sonrisas con una bola roja colgada de la nariz y dos ruedas como medio de transporte. Estamos muy contentos de poder entrevistar a Álvaro Neil, el abogado que dejó su vida acomodada en 2001, vendió su coche y emprendió un proyecto solidario formidable: Recorrer Sudamérica en bici ofreciendo espectáculos de circo gratuitos a favor de las personas más humildes. Fueron 19 meses, cerca de 32.000 Km y 49 espectáculos para más de 20.000 personas. Una tarea grandiosa sólo apta para personas de espíritu infatigable, tan infatigable que en 2004 emprende el proyecto MOSAW, acrónimo de Miles of Similes Around the World, en el que pretende dar toda la vuelta al mundo en bicicleta uniendo pueblos y culturas a través de un rasgo universal: la sonrisa.
Alvaro Neil acaba de dar la vuelta a África, continente que para muchos está lleno de encanto y de peligros. Han sido 37.820 kilómetros dando pedales. Para hacernos una idea másconcreta de lo que supone una distáncia así, es lo mismo que Asturias (lugar de origen de Alvaro)– Bangok - Nueva Zelanda- Nueva York – Asturias, la vuelta completa al mundo. Teniendo en cuenta una gesta de esta magnitud (incluyendo la vuelta a América del Sur) ¿Qué se siente? Tras haberlo hecho no me sentía especialmente cansado. Pero si leo los países que he recorrido, o lo veo en un mapa, me parece algo increíble. Y es que la bicicleta es realmente un medio de transporte único. No conozco otra forma de viajar en donde uno pueda llevar tanto material, desplazarse tantos kilómetros al día y estar en contacto permanente con la gente del camino. Ahora tengo 40 años, y me siento feliz de llevar casi 5 años (entre Sudamérica y África) subido en una bici. El mundo desde ahí arriba se ve en colores muy vivos. Lluvias torrenciales, días de sol inclemente, ráfagas de viento, humedad, frío, cuando uno viaja en bicicleta está expuesto a la meteorología. Seguro que en tus recuerdos hay más de un día que te hubiera gustado estar en otra parte. Cuéntanos alguno. Hay una estrofa de un poema del gran Ángel Gonzalez que dice “…que ni el viento arrebata, ni la lluvia disuelve, ni el sol marchita, ni la noche apaga”. Aquello que es inmune a todos esos elementos atmosféricos es, para el poeta, un sueño. Él mío en particular es recorrer el mundo en bici haciéndole cosquillas a la Tierra, y ni en los peores momentos he pensado en abandonar. Tan sólo en salir de ese atolladero, a veces llamado pista de arena, a veces rotura del portabultos, otras malaria cerebral, y a veces soldado borracho apuntándome con un rifle… Y ahora, después de echarnos unas risas, vayamos a preguntas más serias. Y quisiéramos empezar por una pregunta general y a su vez comprometida: ¿cómo has visto África desde tu bicicleta? África es un continente duro para pedalear. Tal vez el más duro. Aquí es difícil beber agua, dormir, comer o rodar en bici. Todo es hostil. Debido fundamentalmente a tres plagas: la mosca tse-tse, la mosquita que transmite la malaria, y la langosta, las generaciones africanas no han podido prosperar. Yo he padecido dos de esas tres plagas. Tan sólo no vi a la langosta más que cocinada por un portugués en Angola. Pero no era la langosta que se comía las cosechas, era la de mar. África es un lugar lleno de sonrisas (blancas y que te hacen perder el sentido), de hospitalidad (más de uno me dio lo que iba a cenar ese día para mi), y un poco estropeado ahora por la cantidad de recursos naturales que se encuentran en su suelo. Un país donde se descubra petróleo es un país abocado al subdesarrollo. África no interesa en el concierto internacional salvo para hablar de hambrunas. Pero en África todavía se puede uno entender con los demás, aún no hablando una lengua común. América Latina y África son dos continentes con culturas, costumbres e historia muy diferentes, pero ambos situados al Sur del Planeta, o lo que significa lo mismo, ambos pobres y muy castigados por los países del Norte. ¿Cuál ha sido la acogida de los pueblos a los que llegabas en ambos continentes? ¿Son las mismas sonrisas? ¿Has tenido que cambiar tus espectáculos respecto al país en el que te encuentras? La mayor dificultad para mis espectáculos vienen en los países árabes: Mauritania o Egipto. Son extrasensibles con la religión, y las relaciones hombre-mujer están dirigidas por ese hecho. Un hombre no puede tocar el brazo de una mujer en público en Mauritania. En Egipto la mayoría van con velo, y son barreras para la libertad de acción de un payaso. Aprendidas esas limitaciones, el espectáculo funciona. No he tenido que cambiar gran cosa, solo saber leer la cultura del país. El primer show en Egipto fue un desastre (para mí, no para los asistentes), y el segundo fue un éxito (para ambos). En Kilómetros de sonrisas ya nos hablabas de los días de soledad, de las grandes distancias sin poder cruzar una palabra con alguien. ¿África ha sido diferente? A veces he tenido dificultad para poder estar solo. En África hay gente por todos lados. Y todos observan al blanco que va en bici. En la costa oeste de África llegaba a ser agobiante. Formaban un círculo a mi alrededor. Ni siquiera hablaban. Un blanco atándose los zapatos era un espectáculo en si mismo. MOSAW es el acrónimo de Miles Of Smiles Around the World, la vuelta al mundo en 80 meses, ¿a quienes harás reír en los próximos 47 meses que te quedan? Salí de Oviedo el 19 de noviembre de 2.004, y no se cuando volveré. Creo que necesitaré 10 años para completar la Vuelta al Mundo. Al menos como yo la quiero hacer. Hay gente que afirma haber dado la vuelta al mundo y no ha puesto un pie en África. No tengo planes más que hacer lo que mi conciencia me pida. Han pasado casi tres años desde que salí de casa y me siento como si hubiera salido ayer. Ni aunque me pagaran un billete gratuito en avión volvería. Me siento como si estuviera pedaleando por otro Planeta y el único camino de regreso es el que da la vuelta al mundo. Por último quiero agradecer a la gente que me apoya. Este proyecto se financia en un 60% con mi dinero, un 20% con patrocinadores que me dan parte del material, y otro 20% con dinero que voy encontrando por el camino, como por ejemplo la venta de mis libros o mis DVD.s Sin mis amigos, sin la gente que difunde este proyecto y mi página web, sería imposible. Gracias por lo tanto a Letras comprometidas por reseñar mi libro, y espero que el próximo que estoy terminando sobre África tenga igual acogida entre la gente. Desde El Cairo, Egipto, Paz y Bien, Álvaro Neil, el biciclown.
Muchas gracias, Álvaro, por compartir tus experiencias y sentimientos con nosotros. Hasta siempre.
Para más información sobre su proyecto: www.biciclown.com
Los lectores han dejado 3 comentarios. 1. Sin título Dani, Unregistered Leí hace ya algunos años el libro de Álvaro "Kmts de sonrisas", y me gustaría poder comprarme mil ejemplares del mismo e irlos regalando a tooooooodoa mis amigos, para que lo disfruten tanto como yo lo hice. Espero sediento la edición de su libro africano. 2. Comentario KARO, Unregistered Me gustaria comprar el libro que narra las peripecias de este increible y humilde aventurero por el continente africano, lei Kilometros de sonrisas, que me lo dejo un amigo, y estoy impaciente por aventurarme en leer su segundo libro, ya que me parece increiblemente admirable lo que esá llevando a cabo Álvaro Neil. 3. para comprar los libros de Álvaro Joaquina, Unregistered Todos los libros de Álvaro Neil -recientemente ha editado uno de fotografías de su travesía por África- se pueden comprar a través de www.paquebote.com, y se envían a cualquier lugar de España. |
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